Una historia real de como sobreviví la pelambrera
Por M. Avilés
 El bolsillo aprieta. Una expresión que entendería mejor si dijera que tengo un roto en el bolsillo. Lo que me aprieta es la soga al cuello.

Desde antes de tener mi primer empleo, a los 12 años, yo he tenido una cuenta bancaria con los ahorros de mi vida entera (lifetime savings suena mejor que en español). La cuenta seguía acumulando, pues yo pensaba que el dinero no daba para nada. Ni una sola deuda tenía yo y mi ignorancia creía que el dinero no daba para vivir. En cambio, si mi papá me decía que no me iba a comprar un video-juego del Game Boy original, yo ponía de mi dinero. Claro, nunca compré más de 2 juegos nuevos y compré 4 usados. O sea, he sido ahorrativa hasta para mí misma.

Seguí engordando el lechoncito bancario a través de todos mis trabajos. Cuando finalmente tuve mi primer empleo a tiempo completo la carga resultaba muy pesada. Así que al final de la semana o de un trabajo extenuante me regalaba yo misma una comida rápida (fast food, pa’ los que no saben castellano) o un buen Latté/Frappuchino de Starbuck’s. Y me creía una reina. Cuando podía invitaba a mis amistades a comer o les daba dinero para pagarse un semestre en la Universidad. ¡Qué bien se sentía pagarle a las amistades! Y aún así, me negaba a dar regalos de Navidad, cumpleaños, padres, madres y etc. Me parecían fiestas insignificativas muy comercializadas para hacerle un hoyo al bolsillo. Así que me puse tachuelas eternas en el mío (en mi bolsillo) para que la mano no cayera en tentación.

Hace poco (no tan poco…) hice un préstamo hipotecario para mi primera vivienda. Un lindo espacio cómodo (que a mí me parece relativamente pequeño, pero supongo que es la malacrianza de haber vivido en una casa grande) con casi la vista perfecta: si viviera un piso más alto vería el mar y las montañas. La combinación perfecta para mí es vivir entre los dos y poder tener una vista hacía ambos lados. Sentir que vivo en una ciudad casi llegando al campo. Volviendo al tema de todos los días… Lamentablemente me engañaron en el banco y me siguieron subiendo la tasa de interés al punto que tuve que decirle al muchacho: “o me cierras el contrato ahora o me voy a quedar sin dinero para pagártelo”. Así cerramos el trato finalmente… No sin que antes mi papá tuviera que poner muuuuucho dinero de pronto (más de $20 mil, por la parte que él pagó). ¡Ah! ¿Les dije que el pago mensual es $20 menos de mi ingreso neto mensual? ¿No? Pues ya lo saben.

En ese entonces, al momento de comprar, yo tenía ya acumulado $15 mil pesitos ganados por mi propio sudor. Y en menos de 3 meses vi como el cochinito seguía rebajando hasta que me vi con la cuenta del banco completamente vacía. Así es como se me fue el dinero y dejaron de engordar las vacas: unos miles para los propietarios porque insistían en darle más de lo que tasó la vivienda, pago por instalación y fianza de las utilidades más la mensualidad, pago de la mensualidad de la hipoteca, pago por el mantenimiento de la comunidad, pago por los muebles (que fueron una ganga de Berríos de $1,600 por un sofá, love seat, juego de gavetas de cuarto, un mueble para televisor en elmáster, juego de 2 mesitas de noche, una mesa de televisor para otro cuarto), etc. Lo demás, todo regalado: juego de comedor, lavadora, secadora, abanicos. La nevera, la estufa y los aires acondicionados vinieron con la vivienda. ¡Ah! Y el pago de una puerta de cristal que me rompieron… (pero ya eso es cuento para otra nota).


Desde el primer día que pisé mi vivienda todo ha sido un ahorro eterno: todas las luces apagadas durante todo el día, lo que no se usa se desconecta (con excepción de la lavadora, secadora y nevera), jamás uso los aires acondicionado (una visita me triplicó la cuenta de la luz por el uso continuo del aire acondicionado por dos semanas y yo sudando con mi abaniquito en mi cuarto).

Aún así, ya a los 3 meses no tenía nada. Y así mismo vino el cierre gubernamental por la crisis financiera del gobierno estatal. Me fui corriendo a hacer mis visitas a las entidades correspondientes para eliminar los pagos automáticos. Y aunque finalmente decidieron pagar el dinero, ya yo estaba deprimida por los días sin trabajar y el dinero no dio para pagar. De esa forma me atrasé en todos los pagos. Me dejaron sin luz eléctrica. Y cuando pude por fin pagar, un error del operador hizo que se tardaran 4 días en regresarme la luz (llamé todos los días hasta que me reinstalaran el servicio). 

Todo lo que había en mi congelador (entiéndase freezer) y en mi nevera se perdió. Me quedé sin dinero para volver a llenarla. El mismo día que regresó la electricidad me llamó el Administrador de la comunidad donde vivo para informarme que me desconectaría la luz por falta de pago. Pero al yo informarle de mi desventura, tuvo piedad de mí. De esta forma me convertí yo en quien pedía dinero prestado. Me dio vergüenza pasar esa necesidad, de tanta satisfacción que me causaba a mí complacer a mis amistades cuando necesitaban dinero. Y pasaron los meses y todavía el dinero no me daba.

De casualidad un día visitaba Wendy’s con un amigo y vi el anuncio de que buscaban empleados. Decidí ir a entrevistarme… lo que en realidad era fue coordinación de horarios en vez de entrevista. Así fue como me convertí en “sándwichera” del área de confección desándwiches. ¿Quién hubiera imaginado una chica sorda tomando órdenes de tres cajeros a la misma vez cuando se dañó el sistema computadorizado de órdenes? De seguro tampoco nadie me hubiera imaginado a mí limpiando jejeje. 

De hecho, me agradó que me explicaran que lo que sobrara al cierre del negocio me lo podía llevar…. Lamentablemente había un individuo que se apresuraba a mi área de limpieza (la confección de sándwiches, las papitas y los nuggets) a llevarse toda la comida para darle de comer a su ¡perro! Y yo con hambre quería llevarme esa comida… Y no olvido el día que papi me fue a visitar con una cara de tristeza de ver a su niña que, ya teniendo un trabajo decente, tuvo que irse a realizar un trabajo que ningún miembro de su familia había tenido. Si supiera que ya tenía un tercer trabajo… Claro, sólo se enteró después que dejé el segundo para que no pensara que yo estaba loca trabajando hasta 72 horas a la semana.

De este tercer trabajo no quiero hablar mucho… Demasiados chismes dentro de allí. Dejémoslo con que me dediqué a trabajar en una oficina de finanzas que me causó mucho dolor de cabeza, estrés, espasmo, migraña y dolores como si tuviera congestión. Toda mi vida yo escuchando historias de los “jefes difíciles” y jamás me había sucedido hasta que llegué a esa oficina. Completé mi trabajo antes de cumplir el año y me fui. Preferí quedarme pillada económicamente antes de enloquecer.

Después de esto, espléndidamente me acordé que nunca me había llegado mi reintegro de Hacienda. Siempre hay que entregarles todo a tiempo a ellos para que no nos penalicen, pero nosotros no los podemos penalizar a ellos. Me fui a Hacienda a averiguar y mi felicidad fue que me tenían un cheque pendiente (o mejor dicho, le llegó al vecino y nadie lo había cambiado y me dieron otro). El lado bueno de esto fue que el cheque me llegó justo después de las Navidades: ya había recibido el bono Navideño y uno por mi lugar de trabajo haberse unionado (todo ese dinero se fue en el pago de la hipoteca y las utilidades). Por lo que al día de hoy estoy haciendo todos mis pagos al día con el dinero del reintegro de Hacienda.

Ya que saben mi historia económica… vamos a las supuestas sugerencias de ahorro. Estaba por escribir sobre esto hace unos días, hasta que en la prensa publicaron un reportaje con sugerencias que prometen reducir el roto del bolsillo (fuente Primera Hora, 23 de junio de 2008).

Sugerencia sobre Agua y Luz: cambie las bombillas, apague la luz, desconecte enseres, no use mucho el calentador de agua, use ropa fresca, use el abanico en vez del aire acondicionador, lave la ropa una vez a la semana, lave el carro cuando sea necesario.

Mi vida sobre Agua y Luz: lo primero que hice al mudarme fue cambiar las bombillas, siempre estoy a oscuras con excepción del televisor, me la paso desconectando cosas a cada rato, el calentador no me dura jeje que al salir del baño ya el agua está fría :(, me la paso en paños menores todo el tiempo que no tenga visita, los aires acondicionados no funcionan, tengo récord reciclando ropa (puedo usar el mismo pantalón por más de un mes sin lavarlo) y no he lavado mi carro en más de un año.

Sugerencias sobre la Comida: Haga compra una vez a la semana y lleve almuerzos al trabajo, compre lo esencial para que no tenga que botar, busque ofertas, coma en casa porque es más saludable, compre en SAM’s artículos de mucho uso (como papel de baño, detergentes o artículos congelados).

 

Mi vida sobre la Comida: Obviamente no me funcionó el menú del $1 para almuerzos de $3 diarios porque con la gasolina y el IVU se estropeó todo. Así que ahora lo compro todo una vez al mes en SAM’s en tamaños grandes, para gastar en tamaños pequeñitos… Mi clóset de ropa parece un almacén listo para el refugio de los damnificados: papel toalla, papel de baño, jabones, pasta, toallas sanitarias, jugos, navajas de afeitar, comida seca de perro, jamón en lata, etc. Y como no sé cocinar muy bien, muchas veces dejo la comida por su sabor :(.
Las porciones que me sirvo para el trabajo a veces ni me llenan, y me provocan bonito dolor de cabeza (bastante disimulado). Pero si como en la calle como feliz (que desgracia, porque después me siento mal de haber gastado el dinero). Mi dieta consiste de pollo congelado, chuletas congeladas, beef steaks (bistec) congelados, jamón enlatado, comida de bebé (baby food), pasta congelada o enlatada (Stouffers o Chef Boyardee), pasta con queso, papás majadas en polvo, papitas congeladas, emparedados (sándwiches) de jamón y queso y jugos de manzana. La nueva añadidura a mi nutrición es la Malta India: apoyo para el mercado local y tremenda merienda para aguantar el hambre. De vez en cuando me doy una vuelta por casa de amistades para tener un buen plato de comida criolla muy bien apreciado, en especial si trae cualquier derivado de los plátanos amarillos o verdes =).

Sugerencias sobre Gasolina y Transporte: Llene el tanque de gasolina por la mañana para que rinda, lleve su carro a mantenimiento cada 3 meses, cambie el aceite y filtro cada 3 meses o cada 3 mil millas, no sobrecarge su carro que no es un clóset, use los atajos para huirle al tapón, usen un solo carro, haga un “car pool” con los compañeros de trabajo que quedan en ruta.

 Mi vida sobre la Gasolina y el Transporte: Por lo menos yo echo gasolina a las 4:45 AM o las 5:00 AM. No sabía que era un beneficio… algo nuevo aprendí. Pero el mantenimiento trimestral es una carga monetaria, a pesar de que pudiera ser peor más adelante. Trató de extenderla a 4, 5 ó 6 meses. A Dios hay que darle gracias que mi carro no me ha dejado a pie todavía (pero tampoco lo pago yo, sino mi dadivoso padre, así como también paga el teléfono). Ejem… lo admito, cometo pecado de utilizar mi carro como clóset, pero sólo de abrigos jeje. Ya quisiera yo hacerle “car pool” a la gente de mi trabajo. Pero el trabajo no me van a pagar por el servicio y hay demasiado tráfico por donde vivo para llegar a tiempo a donde trabajamos. De todas formas estoy de las de perder con la gasolina y el transporte. Así que pronto me voy en tren, a ver quién me asalta. De suerte, vivo por donde pasan las “pisicorres”.

Sugerencias sobre Entretenimiento: Haga presupuesto para sus salidas de fin de semana, haga uso de lo que ya tiene, no necesita la versión cara de televisión por cable, alquile películas en vez de ir al cine, escoja un destino en vez de darse la vuelta a la Isla, entreténgase en casa, si no ve cable elimínelo, ejercítese en casa en vez del gimnasio.

Mi vida sobre el Entretenimiento: ¿Salidas de fin de semana? ¡Yo no tengo ninguna! Es más, trabajo para pagar la gasolina del resto de la semana. Y si no trabajo, no me muevo para ningún lado ni en vacaciones. El carro se queda estacionado porque no me da la gana de gastar gasolina. Detesto el cine, lo encuentro caro e innecesario. Eso sí, me cuesta convencer a otras personas que lo dejen. Llevo tiempo considerando eliminar el cable, porque hasta la versión más económica es cara. Sin embargo, yo no lo pago y sí lo veo mucho. Tengo fiebre de programas en serie. Pero si lo pierdo, siempre me puedo leer libros… tengo muchos libros pendientes por comer. Mejor ni hablo de este tema, pues mi mejor entretenimiento es mi trabajo… algo que la gran mayoría de las personas no logra comprender.

Sugerencias sobre Salud y Medicamentos: Compre genéricos, ya que funcionan igual que los de marca.

Mi vida sobre Salud y Medicamentos: Nada más no voy al médico ni a la farmacia, porque la porquería de plan médico que tengo hace que tenga un deducible estúpido que no sirve. Y (OJO), no todos los genéricos funcionan igual que marca. A veces algunos son mejores, otros son peores. No se puede hablar de absolutos, sino de mayoría o minoría. Y con la poca agua que tomo, no sería agradable que algún medicamento me provoque daño renal.

Sugerencias sobre Misceláneos: Teñirse el cabello o hacerse las uñas en el salón de belleza no es una prioridad, puede hacerlo en casa. No gaste la quincena en ropa o zapatos. Etc.

Mi vida sobre los Misceláneos: Ni me pinto el pelo, nunca me he hecho las uñas, apenas me afeito y he dejado de lavarme el pelo todos los días para usar la secadora de pelo (blower) cada vez menos. A veces me voy con el pelo mojado al trabajo. Pero me toca defender a mis amigas. Algunas de ellas necesitan pelo de salón. De lo contrario su pelo se les caería 🙁 y tendrían que pagar más caro por eso y por su salud psicológica.

Bueno, que largo. ¿No? Dudo que me hayan leído. Pero fue buena catarsis. Incluso, dejé de ir a una parroquia en Cupey para ir a la que queda al lado de donde vivo. Así me ahorro la gasolina.

¿En qué quedamos los que nos hemos portado bien, no somos adictos a algo, no bebemos, no fumamos, no nos hacemos uñas, no nos pintamos el pelo, no compramos ropa cara (o ninguna), tratamos de no ensuciar nada, etc.? Hacemos de todo para no gastar dinero, y no funciona… mientras miramos para el lado en la fila de compra, un señor acompañado de su mujer con sus uñas, sus zapatos, su pelo, su ropa, un carrito lleno de compra valorada en $200… y pagando con la famosa tarjeta de la Familia (no estoy criticando a los que la obtienen por verdadera necesidad, o las que la han usado una o dos veces… sino a los que abusan). ¡Ah! No tenemos hijos, no fiestamos, no vamos al cine si quiera, los amigos son escasos y ni le podemos comprar regalo de cumpleaños… ¿Alguien nos quiere aportar a los que no tenemos vida normal?

¿Alguien tiene alguna sugerencia que yo no conozca y sirva de verdad para los que no abusan? ¿Alguien ha visto un árbol donde crezcan dólares? Al parecer ya debería otra vez ir buscando trabajo de noche.

PD: Por favor, me perdonan el revolú que escribí si no tiene mucha concordancia o está mal escrito gramaticalmente, etc. porque a la verdad que no estaba pensando mucho en líneas de conexión entre párrafos, etc. Después de todo, no soy una artista literaria jeje.

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