Por Meryland Cuevas

El 15 de octubre se conmemora el Día Nacional de la Recordación de la perdida de un embarazo o un nacimiento fallído (National Pregnancy and Infant Loss Remembrance Day).  Existen millones de mujeres en todo el mundo que sufren la pérdida de un embarazo o de un infante, muchas veces estas mujeres sufren en silencio y las consecuencias de estas pérdidas pueden tener un largo alcance emocional.

Para mi este es un tema que me toca de una manera muy personal, ya que yo también sufrí una pérdida de embarazo hace 9 años. Fue la primera vez que quedé embarazada, luego de varios años intentándolo, era uno de esos embarazos que llegan cuando ya no lo estas buscando, nos tomó de sorpresa. El momento en que recibí la confirmación positiva fue uno de los más felices de mi vida, deseaba ser madre con todas las fuerzas de mi corazón.  

Todo marchaba bien, hasta las 14 semanas cuando no me detectaron los latidos del corazón del feto.  En ese momento, el médico no sabía que decirme, pero trató de darme esperanzas y me dijo que lo intentaríamos de nuevo a ver si encontrábamos latidos, pero no fue así, de todas maneras no abandonaba las esperanzas.  Días después y precisamente para la víspera del día de Acción de Gracias del 2003 comencé a presentar síntomas de aborto.

Esta es la única foto que tengo de mi primer embarazo

Salí hacia el hospital, donde me hicieron todas las pruebas de rigor y me mantuvieron allí por muchas horas hasta que me enviaron a la casa con la noticia de que ya no se podía hacer nada.  Siempre he pensado que el hospital no actuó de la manera correcta al enviarme a mi casa sin terminar el embarazo en ese momento, puesto que lo que me esperaba sería una experiencia aterradora.

Durante la mañana comencé a tener unos dolores horribles, mi cuerpo temblaba, comencé a sangrar profusamente y pasé todo el día en el proceso de un aborto natural, doloroso, emocionalmente traumático, en mi casa.

Estuve 10 días pasando por un sangrado extremo, mi médico estaba de vacaciones y yo por ignorancia, pensaba que eso era normal, no fui a una sala de emergencias.  Cuando mi médico regresó, me presenté a su oficina y le conté sobre el proceso, inmediatamente me hizo un examen y me sometió a un D&C (Dilation and Curettage) lo que se le conoce en español como un raspe.  Aún dentro de mi útero había residuos de la placenta y de no haber hecho ese raspe, corría el riesgo de una infección. 

Luego del proceso físico, extenuante y abrumador, mi proceso de recuperación emocional fue lento y de igual manera doloroso.  No entendía porque había perdido a ese bebé que tanto deseaba, no aceptaba esa perdida, me sumergí en una depresión que me mantuvo en el encierro por varios meses, deje de socializar, me la pasaba llorando y buscando grupos de apoyo en internet.

Fue un proceso lento y largo, pero me recuperé. Durante el mismo pude conocer otras mujeres que al igual que yo habían pasado por este tipo de perdidas en diferentes etapas de su embarazo, hice amigas con las que aún mantengo contacto, ya todas hemos tenido la dicha de convertirnos en madre nuevamente y atesoramos el recuerdo de los angelitos que se nos fueron al cielo demasiado rápido.

Solo una madre que ha perdido un hijo sabe el dolor que se siente, es importante que si conoces a una mujer que esta pasando por ese dolor, darle mucho apoyo emocional.  Déjala llorar su perdida, no le ofrezcas palabras de consuelo vacías tales como “no te preocupes, lo intentaras de nuevo”, “solo tenias 3 meses, ni siquiera lo sentías o no era un bebe todavía”, “por lo menos ya tienes más hijos”, “mejor suerte la próxima vez”(estas palabras me las dijo la doctora que me atendió en sala de emergencia en el hospital, las cuales me parecieron totalmente insensibles y dolorosas), entre otras palabras que quizás usted piensen que sean de consuelo, pero realmente no lo son. 

El dolor se puede expresar de muchas maneras, permítase llorar y pasar el proceso de duelo como usted entienda que lo debe hacer.  Una de las cosas que me ayudaba a reconectarme con la memoria de ese bebé fue atesorar la idea de que era una niña, le di un nombre: Ángela.  Pinté un cuadro en su memoria y durante los primeros años luego de su perdida, yo iba al Morro en el fin de semana de los padres cuando se supone que sería su nacimiento y lanzaba globos hacia el cielo con mensajes para ella.  

Cuadro que pinté en memoria de mi angelita

Todo esto me ayudó a encontrar la paz en mi corazón y manejar la perdida.  Luego, la llegada de mi hijo, trajo una nueva esperanza a mi vida y siempre le hablo de esa personita que estuvo en mi vientre antes que el y que ahora nos cuida desde el cielo.

El 15 de Octubre,  recordaremos a todos esos angelitos y angelitas que no llegaron a caminar de nuestra mano en esta tierra, pero que viven eternamente en nuestro corazón y en nuestro recuerdo.  Para más información y recursos puedes visitar October15th.com


Estadísticas 

Embarazo:

Hay aproximadamente 6 millones de embarazos cada año en los Estados Unidos:
 
4.058.000 nacidos vivos
1.995.840 abortos

Pérdida del embarazo:

Cada año en los Estados Unidos hay aproximadamente 2 millones de mujeres que sufren de pérdida del embarazo:

600.000 mujeres experimentan la pérdida del embarazo por aborto involuntario
1.200.000 mujeres experimentan la pérdida del embarazo por finalización
64.000 mujeres experimentan la pérdida del embarazo por medio de embarazo ectópico
6.000 mujeres experimentan la pérdida del embarazo a través de embarazos molares
26.000 mujeres experimentan el embarazo como muerte fetal

A mi Ángela, mami siempre te amará y nunca te olvidará, estuviste 14 semanas dentro de mi vientre y te amé desde el primer día que supe que estabas dentro de mí.

Fuente estadísticas: americanpregnancy.org

¿Has experimentado la perdida de un embarazo o un infante? ¿Cómo fue tu proceso de sanación? ¿Qué sugerencias o recomendaciones ofrecerías a una madre que esté pasando por este proceso?  

ACERCA DE LA AUTORA:

Meryland Cuevas Meryland Cuevas es bloguera, madre, poeta, narradora, aficionada de las redes sociales y comprometida con el activismo por la justicia social y la igualdad de los seres humanos. Amante del arte en todas sus expresiones, le encanta viajar, la fotografía y la gastronomía. Posee un bachillerato en Ciencias de Administración de Empresas así como estudios Graduados en Administración y Salud Pública. Sígueme en FACEBOOK y en TWITTER
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